domingo, 7 de diciembre de 2014

1. CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO

La ciudad de Huesca ha visto alternarse al frente del gobierno municipal candidat@s y partidos convencionales, de vieja política y escasa vocación participativa.

A pesar de la casi inexistente promoción de la participación ciudadana en las decisiones municipales, la ciudad de Huesca puede presumir de contar con un movimiento asociativo bastante nutrido que, por su número y composición, debería actuar como una estupenda correa de transmisión entre la ciudadanía y el ayuntamiento. Sin embargo, no puede decirse que esto se haya producido.

Los sucesivos gobiernos municipales parecen haber dado la espalda a los y las habitantes de nuestra ciudad a la hora de decidir qué medidas podían resultar las más convenientes para ellos y ellas. Los consejos municipales sectoriales, que deberían haber sido el escenario de un interesantísimo intercambio de propuestas y de ideas, tan apenas han funcionado en los gobiernos del 'pack' PPSOE.

Ese estado de cosas ha provocado que los movimientos ciudadanos se hayan hecho eco de la indignación que ha trastornado la plaza pública en toda España. El 15-M alentó un espíritu contestatario y de oposición pacífica y argumentada a las viejas maneras de hacer política, calando profundamente en la ciudadanía. Las diferentes mareas (verde, blanca y roja) han cobrado un protagonismo constante durante los últimos meses, debido a las políticas de recortes y de privatización masiva que los gobiernos central y autonómico han implantado en el espacio público. Los desahucios sufridos por los más humildes de nuestra sociedad han requerido la actuación de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, que se ha posicionado contra el trato de favor que nuestras Administraciones han dispensado a los bancos en detrimento de la ciudadanía.

Los logros sociales conocidos por nuestra educación, nuestra sanidad, nuestros derechos laborales y sociales, están en franco peligro de extinción a menos que todos y todas nos sacudamos el cómodo marasmo en el que nuestr@s gobernantes esperan que nos situemos.

Pero esa situación debe cambiar desde el momento en que PODEMOS tome el poder, recoja el testigo de las necesidades de la gente y las lleve, de una vez por todas, al ámbito de decisión política de nuestros ayuntamientos, comarcas y diputaciones. Y, siempre, contando con la ciudadanía, para hacer efectiva y real otra forma de hacer política. Para ello, como parte imprescriptible del ADN de PODEMOS, debemos alentar la participación activa de nuestr@s convecin@s; no sólo en los consejos sectoriales municipales –donde debe oírse la voz de la gente–, sino también en toda deliberación que afecte de manera importante a la vida de la ciudad. Las actuales herramientas informáticas permiten hoy por hoy, además de transmitir eficazmente la información, la votación de cualquier asunto que nos competa como ciudadanía activa y comprometida.

En Huesca es necesario recuperar una cierta cordura en lo público, para que todos y todas dejemos de sentir que se gobierna sin contar con nuestra aprobación y, sobre todo, sin derrochar el empobrecido erario que nos han dejado las más que erróneas políticas del PPSOE.

Imponentes instalaciones de desmedido coste y más que escaso beneficio –de las que el palacio de congresos es un perfecto ejemplo.

Actividades culturales que pretenden "poner a Huesca en el mapa" pero que consiguen más bien poco rendimiento social al ser concebidas sin contar con la ciudadanía –de las que el Festival de Cine, Periferias y la Feria de Teatro son los exponentes más destacados.

Manifestaciones culturales tradicionales que siguen arrinconando a las mujeres y maltratando brutalmente a los animales –hay que redefinir las fiestas de San Lorenzo sobre la base de la sociedad madura y consciente que aspiramos a conformar.

Obras públicas que más parecen decidirse para beneficio de ciertas empresas que en provecho de los y las oscenses –como el actual proceso de peatonalización de los Cosos que, si bien plausible en el fondo, se ha diseñado sin consultar demasiado con sus más direct@s afectad@s.

Brindis al sol, promesas incumplidas, gestión más que deficiente. Y todo ello sin contar con la ciudadanía en la toma de decisiones sino es de manera delegada: pretenden limitar nuestra participación a la introducción cada 4 años de una papeleta de voto en una urna; con ello se sienten legitimad@s para decidir por tod@s nosotr@s, incluso a pesar de que nos manifestemos, protestemos, critiquemos sus maneras y sus actos.

Pero esto debe cambiar sobre la base de una política que haga de la PARTICIPACIÓN una de sus principales banderas. No sólo porque la ciudadanía atesora más y mejores argumentos sobre cómo quiere vivir y de qué manera gestionar sus recursos, sino porque ha llegado un momento en que los partidos de la casta han perdido nuestra confianza y seamos nosotr@s, la gente de a pie, los transeúntes de la historia, quienes tomemos en nuestras propias manos nuestro destino.

PODEMOS se habrá de convertir, pues, en el agente de la participación ciudadana y de su progresivo empoderamiento.


Y para ello deberá mostrarse, asímismo, participativo, transparente y democrático en sus estructuras y en sus tomas de decisiones, bien marcado por las señas de identidad que hoy por hoy reconoce toda la sociedad en nuestra novísima organización.

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